Psicología Vs. Pseudopsicología

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Desgraciadamente, estamos en un momento en el cual parece que todo vale cuando hablamos de desarrollo personal. En los últimos tiempos, y con el auge de internet y las nuevas comunicaciones, han emergido un montón de pseudoterapias que se refugian bajo el paraguas del nombre de la psicología.

Pero es el momento de que llamemos a las cosas por su nombre, e informemos a la población general de lo que es realmente la psicología científica y lo que es pseudopsicología.

La psicología científica

La psicología, al igual que la medicina o la biología, es una ciencia. Esto significa que los conocimientos que se acumulan desde hace décadas están demostrados empíricamente. El método científico pretende explicar y predecir mediante la comprobación de hipótesis el mundo que nos rodea. Todo el conocimiento acumulado que tenemos en psicología responde a esta metodología.

En algunos casos, las pseudoterapias no es que no sean eficaces, es que interfieren directamente en la recuperación de la persona

En torno al 75% de las terapias validadas y de primera elección son de corte cognitivo conductual. Esto no es aleatorio, es que los modelos cognitivo conductuales siempre se han apoyado en el método científico para desarrollarse.

Para que una terapia sea considerada de primera elección, ha tenido que demostrar funcionar mejor que el placebo, que la no actuación y haber demostrado mejor desempeño que otras terapias también eficaces. Al pasar tantos filtros, cuando aplicamos una de estas intervenciones, las posibilidades de que surtan efecto son mucho mayores que si nos inclinamos por una pseudoterapia sin ningún aval científico.

La pseudopsicología

La pseudopsicología son todas aquellas pseudoterapias que muchas veces son empleadas incluso por psicólogos colegiados, que no han demostrado eficacia ninguna en los estudios.

El éxito de estas intervenciones reside principalmente en dos factores. El primero es el efecto placebo, ya que por el mero hecho de expresar nuestras emociones y creer que estamos haciendo algo para solucionar nuestro problema, suele haber una mejoría. El segundo es la tendencia de nuestro cuerpo a la regulación, lo que implica que con el tiempo, tendemos a la recuperación espontánea (aunque no en todos los casos).

Los psicólogos sanitarios y los psicólogos clínicos tenemos herramientas más que decentes para ayudar a los demás a superar situaciones emocionales difíciles

El problema es que cuando se comparan estas intervenciones con otras que han demostrado eficacia científica, salen muy mal paradas. En algunos casos, no es que no sean eficaces, es que interfieren directamente en la recuperación espontánea de la persona. En el estudio ya clásico de Eysenck en 1952 (y posteriormente desarrollado en un libro en 1980), la efectividad del psicoanálisis no superaba el 44% y resultaba menos eficaz que el no tratamiento (se trata solamente de un estudio, no pretendo generalizar).

Conclusiones

Los psicólogos sanitarios y los psicólogos clínicos tenemos herramientas más que decentes para ayudar a los demás a superar situaciones emocionales difíciles. Pero tenemos que estar a la altura y trabajar con aquella metodología que haya demostrado ser eficaz.

Así lo recoge el código deontológico del Colegio Oficial de Psicólogos, pero lamentablemente en la práctica diaria, en muchos casos, las actuaciones están lejos de tener ningún rigor científico.

Asumamos nuestra responsabilidad y demos a conocer a la población general la capacidad de esta ciencia para mejorar la vida de las personas.

FUENTE: www.huffingtonpost.es

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