Psicoterapia

¿Qué es y para qué sirve la psicoterapia?

La psicoterapia es un método de abordaje de las dificultades y los problemas por los que las personas pasan en determinados momentos de la vida. Emplea conocimientos, técnicas y herramientas psicológicas para ayudar a las personas a mejorar su calidad de vida. El objetivo de la psicoterapia es que la persona que acude a consulta aumente su capacidad para resolver sus problemas y para satisfacer sus necesidades. Son muchos y variados los problemas y dificultades que se pueden llevar a una consulta de psicoterapia. Así pues, la psicoterapia está dirigida a toda persona que sienta que los acontecimientos actuales de su vida, le están desbordando o no le satisfacen suficientemente y quiera mejorar.La mejora se consigue a través de un proceso en donde se establece una comunicación íntima, sincera y confidencial entre el terapeuta y paciente, que será la facilitadora del cambio. A través del diálogo y de ejercicios guiados, en este proceso se abordan las cuestiones pendientes que están impidiendo a la persona ser resolutiva con sus problemas y dificultades.Este trabajo dura un tiempo variable que dependerá: del tipo de problemática, del nivel de profundidad al que quiera llegar la persona y de la orientación psicoterapéutica con la que se aborde la psicoterapia.

En cualquier caso, es importante resaltar que se trata de un proceso, es decir de un trabajo que se lleva a cabo a lo largo de un tiempo. La psicoterapia ofrece un espacio seguro y libre de juicios, para ampliar la conciencia, entender mejor lo que de verdad está pasando, reconocer y expresar necesidades y objetivos, asumir responsabilidades y potencia recursos. Es un instrumento muy útil para mejorar el bienestar y la calidad de vida.

La terapia psicológica está dirigida principalmente a dos grupos de pacientes:

Por un lado, está orientada a aquellos pacientes con un trastorno psicológico, que o bien esta diagnósticado o aún sin filiar (por ejemplo, ansiedad, trastornos del estado de ánimo, fobias, trastornos de la conducta alimentaria, etc.) En estos casos, el objetivo principal de la terapia será, en primer lugar, el control de los síntomas que se presenten y el aprendizaje de estrategias y habilidades que prevengan la reaparición de los síntomas.

Por otro lado, la psicoterapia también está orientada al crecimiento personal y a la solución de problemas. No es necesario presentar un trastorno psicológico para poder beneficiarse de la ayuda psicoterapéutica. Dentro de este grupo de clientes encontramos, podemos encontrar, por ejemplo:

  • Dificultades de adaptación a nuevas situaciones vitales (duelo, separación, cambio de residencia, etc.)
  • Mejora de habilidades personales (habilidades sociales, estrategias de afrontamiento, etc.)
  • Asesoramiento en procesos de toma de decisiones y solución de problemas: a nivel laboral, familiar, personal, etc.
  • Bloqueos o crisis vitales en relación con múltiples aspectos (a nivel afectivo, laboral, personal…).

La psicoterapia, desde el marco cognitivo-conductual, consta de cuatro fases definidas:

Evaluación. Es la primera fase y suele tener una duración aproximada de dos sesiones. El principal objetivo que se busca es poder recopilar toda la información necesaria sobre el motivo que trae al paciente a consulta para, así, poder establecer un plan de tratamiento individualizado. Se realiza una anamnesis o evaluación clínica completa.

Explicación de la hipótesis. Esta segunda fase, a la que no se suele dedicar más de una sesión, está destinada a transmitir al paciente toda la información relevante sobre su problemática: qué le ocurre, porqué ocurre y así como un diseño del plan de tratamiento, así como de los objetivos de trabajo a abordar.

Tratamiento. Es la fase de intervención en sí misma. En esta fase el paciente aprende nuevas estrategias, herramientas y recursos para aprender a enfrentarse a sus problemas, modificar pensamientos y creencias negativas que le ayuden a reducir el malestar. Es muy frecuente que entre una y otra sesión se manden actividades para realizar durante la semana, con el objetivo de generalizar los aprendizajes realizados en consulta. Frecuentemente su duración está comprendida entre 10 y 15 sesiones, aunque ésta cifra es muy variable, dependiendo de la problemática concreta.

Seguimiento y prevención de recaídas. El punto de inicio de esta fase viene dado por la consecución de los objetivos terapéuticos marcados en las dos primeras fases. El objetivo es consolidar los aprendizajes y cambios y que el paciente los incorpore e integre definitivamente a su vida diaria. En esta fase las sesiones son cada vez más espaciadas en el tiempo (quincenales, mensuales…).

La frecuencia de las sesiones viene dada por el caso concreto que presenta el paciente; no obstante, como norma general, las primeras sesiones de la terapia suelen tener una frecuencia de visitas semanal, para progresivamente y a medida que se avanza en el tratamiento ir espaciando las visitas.

El motivo de esto es porque el propio proceso de tratamiento requiere que el paciente pueda reflexionar, aplicar e integrar el trabajo realizado en la consulta a las diferentes situaciones diarias, así como ir valorando la evolución del caso. Una mayor frecuencia de las sesiones, por encima de una a la semana, no implica una mayor velocidad en el proceso terapéutico. Con cada paciente se suele diseñar un plan de tratamiento individualizado en función de su problemática y sus necesidades.

La duración de las sesiones suele estar comprendida entre los 45 y los 50 minutos.